Seleccionar página

Desde hace cuatro años, un grupo de voluntarios pertenecientes a la iglesia Cristo para Todos, de Adrogué, se venía moviendo cada semana, durante el invierno, en la puerta del Hospital Lucio Meléndez, de esa ciudad.

El plan era llegar a la gente en situación de calle con un abrigo, una frazada, calzado, un café caliente con una medialuna, y un oído para escuchar a personas solas, a las que el destino dejó en el desamparo total. Algunos de ellos, incluso, tenían como dormitorio el hall del hospital.

Este año, y debido a la pandemia ocasionada por el coronavirus, el plan de acción no sólo cambió, sino que se adelantó. La necesidad de los insumos básicos para gran parte de la población no necesitó esperar a la llegada del invierno y es así que, de un día para otro, cualquier familia que transitaba normalmente aunque sea con una economía modesta, pasó a facturar cero y a encontrarse en una situación por demás precaria.

Este escenario llevó al equipo de “Jesús es mi abrigo” a adelantar sus planes y a trabajar a la inversa de cómo lo venían haciendo años anteriores. En vez de montar el stand que ya se hacía tradicional en las mañanas de invierno frente al hospital, ahora se va en busca de la necesidad y se la suple. El distanciamiento social hace que sea imposible aglutinar gente frente a la entidad sanitaria, y es así que cuando llegan las solicitudes de ayuda alimentaria, se hace una logística tal que se reúnen las donaciones y, previo permiso para circular, el móvil de un voluntario sale a retirarlas y llevarlas a destino.

Mariela Duré, mentora de de la acción solidaria, cuenta que “desde que se anunció la cuarentena, nos dimos cuenta que esto no iba a ser cuestión de días, así que, inmediatamente nos pusimos a planificar el modo de trabajo para este año. Y pensamos en ir al revés, en vez de que la gente salga y se exponga, salimos nosotros y llegamos con los elementos necesarios para suplir la necesidad del momento, la más urgente”.

En lo que va de la cuarentena, parte del equipo se encuentra abocado a la selección de ropas que tienen en un depósito de Almirante Brown para luego salir a distribuirla.

Este tiempo de crisis nos tiene que cambiar a todos. Seríamos muy necios si termina esta cuarentena y seríamos la misma persona. Uno de los caminos es ayudar. En este momento todo ayuda, suma.

Mariela Duré

Todos aquellos que deseen colaborar con este programa, pueden ingresar a www.facebook.com/Jesusesmiabrigo .