31/08/2023

Entretenimiento

Del manga y el anime al "live action": llega la esperada serie de "One Piece"

"One Piece", serie que adapta con actores el manga más vendido de la historia y su anime homónimo, desembarca en Netflix con la misión no solo de hacerle honor al material original amado por legiones de fanáticos, sino de conquistar nuevos públicos.

Por
Sofia Pirraglia

"Queremos reescribir la historia de las adaptaciones 'live action'. Tenemos dos objetivos. No traicionar a los fans. Y que el programa sea amado por aquellos que todavía no conocen 'One Piece'". Estas palabras, compartidas hace unos días por la plataforma, formaban parte de una misiva que los responsables de la serie le enviaban a Eiichiro Oda, creador de este universo narrativo que sigue las desmesuradas aventuras de Monkey D. Luffy, un para nada típico pirata con cuerpo de goma y su colorida tripulación.

Es que el historial de la transposición de otros títulos del manga y del anime al audiovisual con actores "de carne y hueso", y mucho más cuando se hace en Occidente, tiene más fracasos que éxitos.



Los filmes "Dragon Ball Evolución" (2009) y la reciente "Los caballeros del zodíaco" (2023) o la serie, también de Netflix, "Cowboy Bebop" (2021), están entre los ejemplos más dolorosos, especialmente por la popularidad de las obras en las que se basaban.

"El tono lo es todo en este programa: si lo hacés demasiado excéntrico, demasiado ridículo, entonces simplemente se vuelve tonto; si no lo hacés lo suficientemente excéntrico o ridículo entonces también parece tonto, así que tenés que encontrar la línea correcta entre las dos", graficó en conversación con Télam el realizador británico Marc Jobst, sobre la espinosa búsqueda de ese punto indicado en que la serie podría funcionar.

Jobst, experimentado director de series que pasó por títulos como "The Witcher", "Daredevil" o "The Punisher", tuvo a su cargo la realización de los primeros dos de los ocho episodios que componen la temporada inaugural de "One Piece"; aquellos que marcan la pauta estilística, de ritmo y acento de una producción de la pequeña pantalla.

La primera tanda de episodios, que traduce en unas ocho horas las tramas de los primeros 100 números del manga, tiene la aprobación del propio Oda, quien hasta acompañó la actividad promocional previa al estreno pese a su conocido recelo a mostrar su rostro (de hecho lo hizo con la cara "blurreada").

Y es que todo parece indicar que la serie dio en el blanco: entre los primeros capítulos a los que accedió esta agencia se aprecian varios aciertos. El tono, disparatado y juguetón, que abraza el estilo de animación oriental sin que resulte forzado, es uno de ellos.

Otro es la escala de producción, con gigantescos sets y efectos de tipo práctico -que por supuesto acompañan a lo digital-, las coreográficas escenas de acción y los vestuarios dan en la tecla y honran el despliegue del manga y el anime (el primero se publica desde 1997, y el segundo se emite desde 1999).

Pero un aspecto fundamental es sin dudas el casting, con la elección de actores y actrices de gran parecido al de los personajes dibujados, liderados por el mexicano Iñaki Godoy como Luffy.

"Cuando empezamos a ensayar nunca había trabajado con un chico de 17 años que escucha tanto como Iñaki. Tiene un espíritu muy raro y contagioso, y lo trajo al set y al elenco", recordó Jobst sobre Godoy y cómo pudo capturar la esencia de Luffy, un joven de optimismo arrollador y buen corazón que sueña con encontrar el "One Piece", el tesoro que lo convertiría en el "rey de los piratas".

Junto con Zoro, Nami, Usopp y Sanji, los amigos que irá haciendo en cada parada de su aventura ultramarina, y que irán incorporándose a su pequeña tripulación, intentará eludir a la Marina que quiere apresarlos y a los peligrosos rivales que se crucen en el camino.

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